Cómo enganchar a tus lectores — la fórmula mágica de una sola palabra

Cuando nos juntamos con mis compañeras del secundario es un alboroto….

Pasan años entre una reunión y la otra. Y siempre es lo mismo. Una habla de sus novedades y todas escuchamos. Luego es el turno de la siguiente. Y así sigue la ronda. Divorcios, nacimientos, cambios de trabajo, hijos más grandes…

Es lindo pero llega un punto que me desconecto… y ya ni presto atención. Eso de “les hablo a todas” es fácil de evadir. Al fin y al cabo soy una más ahí.

En cambio cuando me junto a tomar un café con una sola amiga es distinto. Aunque nos hayamos visto la semana anterior, al charlar “de nada nuevo” estoy más enganchada.

Me mira a los ojos, sólo me habla a mí. Solo de mí espera una opinión. Solo le importa que yo la escuche.

*El vestido en los Oscars de Julia Roberts es el mejor hasta ahora.*  *Creo que tu príncipe azul es un sapo, y de los más feos que besaste hasta ahora.* *El secreto de los huevos revueltos espumosos es echarle la sal al último, lo vi en un video de Gordon Ramsey cuando terminé de ver completa La Anatomía de Grey y me quedó ese vacío en el alma*.  

No importa si hay grandes temas que comunicar, puede ser la tontera más insignificante -- que después recordaré como un gran dato -- pero me habla sólo a mí. Y con eso ya me engancha.

Y lo mismo debes hacer tú cuando escribes...

Succiona a tus lectores y no los dejes ir

¿Cómo?

Hablándole sólo a él o a ella.

Tú…

Usted….

Vos….

Amiga…

Tío….

Colega…

No hay nada más seductor que poner a tu lector delante tuyo. Mirarlo a los ojos, tomarle la mano y acercarte al susurrarle un secreto.

Ponerlo en el centro de la escena.

Todos amamos eso. Nos gusta estar ahí. Que nos hablen sólo a nosotros. Que nos pidan una opinión. Que esperen sólo de nosotros un resultado.

El sonido más hermoso que una persona puede escuchar es su nombre.


Dale Carnegie - “Cómo ganar amigos e influir sobre la gente”

“Eres nuestro futuro. Inscríbete en la Armada” le está hablando directamente al lector. En cambio, “Son nuestro futuro. Inscríbanse en la Armada”, da impresión de hablarle a una horda de candidatos.

Nadie quiere ser uno más, todos queremos ser especiales.

Es como la rosa del Principito. En el mundo hay millones de rosas, pero lo que hace especial a la rosa de Principito es que es la suya.

Cada frase tiene que ser personal. Tiene que apelar a la atención y a los sentidos de tu lector. Despertarlo. Resonar en él.

Acá Mc Donalds me dice que el cumpleaños de mi hijo llegó. Es mucho más personal que si dijera “Festejamos cumpleaños. Pregunten precio.”

Martinelli de España le dice a su clienta: “Adelántate a la primavera.” Que no tendría el mismo efecto de “Adelántense a la primavera”.

Eternal Secret lo hace bien y mal. En esta página, me dice que están pensando sólo en mí con “Conoce nuestra gama de productos pensados para ti” . Me gusta. Me hace sentir cuidada. ¡Quiero esa crema!

Pero en otra página… chan… el horror:

Mmm… no me hablan sólo a mí. Me voy con otra crema que sea para mí.

¿Cuál es el problema de no usar “tú”?

El sermón -- en este caso -- aleja a los fieles. Subirte a un púlpito y hablarle a todos es impersonal. Tu público se duerme con en misa.

Si estás hablándole a todos, le estás hablando a nadie.


Marie Forleo - MarieForleo.com

Piensa cómo es la situación en la que está tu lector al visitar tu página web o leer tu email. ¿Hay mucha gente empujándose y rodeando una pequeña pantallita de celular? ¿Todos mirando al mismo tiempo?

No.

Está solo.

Está sola.

Si quieres recrear una conversación directa, íntima y efectiva, con la que tu cliente se enganche, sienta que te debe dar una respuesta, y que piensas en él -- y sólo en él-- debes hablarle solo a él o a ella.

XL en vez de seducirnos, succionarnos y atraparnos con un “¡Llévate 3 bolsos y el más barato es gratis!” -- o aún mejor un “Porque te queremos ver más linda todavía, llévate 3 bolsos y paga sólo 2.”-- nos habla de forma impersonal: “Llevando 3 productos de la promoción. El de menor valor es gratis”. *Zzzzz…. qué? .. .de qué?... me hablan a mí?*

¿Dónde y cómo usar la palabra mágica?

¿Dónde? Debes usar “tu”, “usted”, “vos” en toda comunicación con tu cliente.

¿Cómo? Como lo marque la personalidad de tu empresa o marca personal. Con tu voz y tu tono.

Tu voz puede ser joven, corporativa, íntima, pícara, glamorosa, relajada, formal. Depende de tu producto y mercado.

Tu tono puede ser serio, enojado, alegre, cálido, optimista, jocoso. Depende de las circunstancias del mensaje.  

Tono y voz, marcan el valor que quieras transmitir. Pero “tú” / “usted” debe estar presente siempre.  

Es esa apelación personal lo que vas a lograr es que la gente te responda emocionalmente. Que sienta que tiene una relación contigo y te crea lo que sea que digas.

Hacer sentir único a tu lector es un trabajo diario.

No permitas que tu lector mire a los costados mientras lea tu texto, pensando que tal vez le estás hablando a otro.

Procura que sienta que ella y solo ella, que él y solo él importan.

Y hazlo hablando solamente a una persona, con “tú”, con “usted”, con “vos”.

Y así tú y solo tú van a importar para ellos.  

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