Esta técnica te permitirá rescatar todos esos textos salen sin planearlo

Tienes unas inexplicables ganas de escribir….

Colocas tus dedos sobre el teclado y te dejas llevar.  

Cuando terminas estás satisfecha,  te sacaste un peso de encima. Te vas a dormir casi flotando….

Pero al otro día… al volver para publicar tu texto….  no entiendes nada. Es un bodoque de palabras una detrás de la otra, sin lógica, ni sentido.

¿¿¿¿Qué hacer????

No te desesperes. Aquí te explico una técnica fantástica para darle la forma adecuada a tu texto y servírselo de la manera más deliciosa a tus lectores.

El Esquema Reverso

¿Por dónde empezamos?

Si es posible, imprime el texto. Ese bloque cementicio de palabras.

Aléjate de tu computadora con lápices de colores o resaltadores.

Siéntate en un lugar  tranquilo, y lánzate a la tarea de encontrar los núcleos temáticos de tocaste

Los lápices de colores son para que marques qué temas se relacionan entre sí. Cuando aparece otro tema, cambia el color.

Deberías terminar con una hoja escrita y coloreada o marcada con distintos colores en distintas partes de la hoja.

Como cada color es un tema distinto, y  tienes detectado los temas que tocaste en tu diatriba.

Si son muchos colores y temas distintos, elige solamente algunos. Tres, cinco. No más. Y deja los pequeños para otra publicación.  

¿ Y ahora qué hacemos con este colorinche que tenemos en la mano?

Mata a tus queridas

Stephen King, en su libro “Mientras escribo” le llama a este proceso “matar a tus queridas”. Dice que un escritor se enamora de sus palabras,  y que aunque sea duro, si están de más, debes matarlas.

Relee tu texto y cada parte que no encaje en uno de los temas principales que elegiste tocar, mátalo con el botón BORRAR.

O lo copias en otro documento para desarrollarlos en otro texto.

¿Y ahora?

A ordenar a lo Marie Kondo

Encuentra una lógica para presentar tus ideas en orden cronológico,  y reordena todo tu texto de acuerdo a esa lógica.

¿Qué sabe tu lector antes de leer tu texto? ¿Dónde está y a dónde quieres que llegue? Y sobre todo, ¿cuál es el camino más directo para guiarlo hasta ahí?

Con este criterio ordena tus temas. Siempre piensa en tu lector y su punto de vista. No te dejes hechizar por la “maldición del conocimiento”, que es simplemente olvidarse cómo se sentía cuando uno no sabía algo.

Listo, todo en orden… pero, ¿qué pasa si al matar a nuestras queridas y ordenar nos quedamos con un texto demasiado flaco?

Agrega sustancia a tu texto

Ya tienes en tus manos un esquema claro y lógico de lo que querías decir.  Temas puntuales que puedes tocar para llevar a tu lector a donde quieres.

Evalúa si es necesario o posible agregarle ejemplos,  citas de personajes famosos o expertos en tu materia, datos o estadísticas.

También puedes agregarle  historias o metáforas que le den color y sabor a tu texto.

Todo esto le dará sustancia. Cuerpo. Porte.

Luego edita como siempre:

Leyendo en voz fuerte y rectificando.

Aprovecha tus ganas de expresarte

No siempre tenemos la suerte de escribir hasta vaciarnos....

Usualmente, empezar con un esquema es una forma rápida y organizada de estructurar algo para escribir.  Pero cuando la inspiración nos sorprende, las ganas de decir algo que nos enoja o alegra nos posee, el impulso por dar nuestra opinión nos gana, y terminamos con un texto que no lo buscamos pero llegó, es como una bendición.

Es casi como los hijos. Algunos los buscamos,  y otros nos sorprenden... pero a todos hay que darles el mismo amor y cuidados.

Así que aprovecha todo lo que escribes.

Generar contenido es importante para construir la relación con tus clientes actuales y para que tus futuros clientes te encuentren.

Y conserva la técnica del esquema reverso bien a mano….

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