Cómo pintar imágenes atractivas con palabras (y seducir a tus lectores)

 

Bianca mira su monitor y suspira….

¿Como hacen los otros para decir lo mismo pero más de forma atractiva?

Cada vez que relee lo que escribió, golpea su frente en el escritorio. Sus textos siempre son blandos, descoloridos y con sabor a lo mismo de siempre. Rancio.

¿Cómo puede escribir un posteo para redes sociales que no tengas sabor a brócoli sin sal?

Escribir un texto atractivo puede parecer difícil. Pero si empezás a agregar pequeñas técnicas, todo empieza a tener mejor sabor.

¿Te muestro una?

 

La metáfora. ¿Qué es y porqué debería importarte?

Una metáfora compara dos cosas.  

Esta comparación puede ser desde muy sutil a muy evidente, pasando por cualquier opción en el medio.

Una metáfora puede ser adulta y sutil. Por ejemplo esta misma comparación. O puede ser joven y alocada (y evidente) como ¨Tus ojos son la ventana a tu alma¨.

Técnicamente:

Metáfora no utiliza “como”. Ej. Déjame ver por las ventanas de tu alma.

Símil utiliza “como”. Ej.: Tus ojos son como la ventana a tu alma.

Analogía compara en distintos niveles. Puedes comparar cocinar a realizar un proyecto, donde los cocineros son jefes de proyectos, la elaboración de un plato es un cronograma y los condimentos son los detalles finales.  

Las metáforas son una de las armas más poderosas para lograr que entiendan tu mensaje.

Usá metáforas para:

  • Lograr mayor impacto: que te lean y recuerden.
  • Agregar personalidad: que les gustes vos y tu producto.
  • Aumentar credibilidad: convencer con tu oferta.  
  • Diferenciarte cuando hay productos, servicios o ideas similares o masivos: que te compren a vos porque sos distinto.

¿Porqué deberías utilizar metáforas en todos tus mensajes?

Con las metáforas o símiles, podés llevar a tu lector de:

  • Lo abstracto a lo concreto
  • Lo conocido a lo desconocido
  • Lo seco a lo fascinante
  • Lo complejo a lo simple

Bien utilizadas, las metáforas enganchan a tu lector.

Enganchan porque pintan una imagen concreta. Los seres humanos procesamos y recordamos mejor las imágenes que las abstracciones. Entendemos mejor con los sentidos, sobre todo con el visual, y no tanto con la lógica.

Ignoramos frases vagas, pero recordamos detalles vívidos.

Cuanto más ingeniosa y original sea tu metáfora, más va a llamar la atención de tu lector y más te va a recordar. Además, agregan un toque de tu personalidad.

Los hermanos Chip y Dan Heath, en su libro Made to Stick sobre afirman que una de las características para que un mensaje sea “pegajoso” y se recuerde es que sea concreto. Y para lograr un mensaje concreto, tienen que haber detalles, imágenes mentales. Con una metáfora podés convertir algo abstracto en una imagen concreta.

En vez de decir que estoy en una encrucijada puedo decir “Estoy entre la espada y la pared”. Si quiero explicar qué es el arte, puedo citar a Picasso que decía ”El arte quita del alma el polvo de la vida cotidiana”.

 

Seguí esta receta para cocinar metáforas deliciosas

Al principio parece difícil pensar en metáforas útiles, vibrantes y que pinten una idea de forma clara y con personalidad. Pero con la práctica te va a resultar más fácil.

 

1) Divertite

Dejá que tu mente vague libremente. Agregá todos tus sentidos a la búsqueda. Mirá fotos viejas. Pensá en tus experiencias pasadas. En tus viajes. En la gente que conocés.  Salí a dar una vuelta y observá a tu alrededor, la gente, lo que los hace eso que son, algunos iguales otros distintos. Buscá inspiración, no esperés que llegue porque te va a dejar plantada.

 

2) Pensá a quién le decís la metáfora

Tiene que significar algo para esa persona. Si tu mensaje va dirijido a adolescentes, que menciones un tango le va a ser ajeno, pero si mencionás una letra de hip hop te van a entender más.

En su libro sobre metáforas, The Lady with the Iceberg, Ann Miller propone pensar en qué conoce tu lector de acuerdo a su situación personal y también a la profesional. Considerá edad,  estilo, familia, dónde vive, dónde creció, qué educación tiene, qué intereses, pasiones, hobbies, qué lee, qué le enorgullece. ¿Es líder o prefiere seguir? ¿Es arriesgado? ¿Cómo viste? ¿Cómo es su oficina y su casa?. A esto agregale un análisis de la industria o negocio que tenga. Su posición, mercado, trabajos anteriores, logros, errores que cometió, clientes, crecimiento o no de la compañía. Es líder de la industria o una start up. Todo esto te ya a ayudar a meterte en la cabeza de tu lector y pensar qué metáfora le resulta más viva y poderosa.

Si utilizas una metáfora que resuene en particular con tu lector, vas a llevarlo a identificarse con vos.

 

3) Buscá conexión con un tema que te guste o que conozcas  

Si te gusta jugar al fútbol, cocinar, ensamblar muebles de supermercado, tocar un instrumento u organizar la agenda familiar, usalo como metáfora o analogía.  Por ejemplo, si todos los fines de semana invitás a tus amigos para comer un asado, podés comprar un proyecto del trabajo con cómo te organizás para tener un rico asado listo a la hora adecuada. ¿Cómo calculás cuánta carne comprar? Eso pude ser cómo evaluás los recursos que necesitás para el proyecto. ¿Cuánto tiempo antes prendés el fuego? Eso puede ser el tiempo de antelación que necesitas para planear. ¿Calculás cuándo llegan los comensales para poner la carne? Eso puede ser la importancia de empezar el proyecto a tiempo para tener los resultados cuando se necesite.

 

4) Utilizá el truco “Imagina que…”

Si se te complica todavía escribir una metáfora, empieza escribiendo “Imagina que…” y completas con “estás jugando al ajedrez y tu reina está en peligro”, o “fuiste de compras con tu mejor amiga y está mil horas en un probador de un negocio que no te gusta”, o “saliste a almorzar pero cuando vas a pagar te das cuenta que te olvidaste la billetera”.  

 

5) Agregá detalles para enganchar a los sentidos

Para pintar imágenes sensoriales y concretas que logren hacer a tu lector experimente tu metáfora. Se específico y apuntale a los sentidos. Cuando buscas una pareja, ¿buscás un rico pan recién horneado, calentito, crocante en el primer mordisco y sin sorpresas? ¿O preferís un cupcake con merengue azul y chispas de colores, que por fuera es atractivo pero por adentro puede estar duro y seco?

 

6) Que sea tan simple

Que hasta un niño la entienda. Los hermanos Heaths dicen que es mejor mostrar una foto instantánea que toda una película. No la compliques, y si te enredaste un poco, editá como mercenario abriéndose camino en plena selva.

 

Catapultá tu metáfora con éstos Tips pro

 

Usá metáforas y analogías familiares pero sorprendentes

Recordá que analogía enmarca dentro de lo conocido, a lo desconocido para hacer fácil el entendimiento. Ayudan a hacer más concreto lo abstracto. Entonces tiene que ser familiar. Pero a la vez si usás clichés y metáforas muy repetidas, que de tanto uso pierden su significado.Por eso tienen que ser sorprendentes.  

En vez de decir “el problema es grande como el estadio de River”, podés decir “el problema es grande como la remera vieja con la que dormís”. El segundo es más atractivo porque no esperabas que diga eso. Pero es una costumbre compartida que hace familiar la referencia.

Las mejores metáforas son inesperadas y chistosas.  

Usá historias personales.

Aunque sea una mini historia. Hacen único a tu texto. Le agrega el poder de las historias a tu metáfora. Contá una anécdota, algo pequeñito que te pasó, que notaste, que te frustró.

Si sos tímido, aprovechá que lo estás escribiendo. Si aún así te cuesta, contá historias de otros cercanos a vos, conocidos o extraños. Contá la historia de los dos que están charlando en la mesa de al lado mientras vos escribís.  

Relacionalo con el tema que estás explicando.

Dibujar un logo es encontrar la esencia de algo. Yo diseñé mi primer logo cuando iba al jardín. No te miento. La seño Tona nos pidió que nos dibujemos a nosotros mismos. Así que yo hice una pelota en el medio de la hoja. Aunque probablemente era lo único que podía dibujar a esa edad, en esencia yo era eso. Un algo. Eso tenés que diseñar en tu logo. No los detalles, sino el algo esencial.

Inspirate en historias que existan y experiencias humanas

Podés usar noticias actuales, eventos históricos, conocimiento cultural, noticias que afecten tu industria. Historias de la literatura universal, mitología o de la Biblia. Aprovechá que vivimos en la verdadera aldea global (¡Ay!  McLuhan la cantidad de ebooks que hubieras escrito si vivías esta época!).

También podés usar experiencias de vida generales como relacionarse con amigos, el tiempo, el tráfico, criar hijos,  hacer dieta, ejercitarse, decorar el hogar, estudiar, problemas tecnológicos, vacaciones o fiestas de fin de año. La casa de los padres. Películas. Autos. Guerras.

Ejemplo: “Cuando edites un texto, utilizá el truco Donald Trump. Despedí a toda palabra que no cumpla una función.

Muéstrales. No les digas.

Esto es un truco de redacción creativa. Para que tu texto tenga vida y tu audiencia recuerde quién eres, debes darles imagenes fuertes. Para eso dramatiza tu idea, no la cuentes. Mostrala como una foto o una película.

Ejemplo: “Cerrar un balance es como cocinar una torta. Buscás los ingredientes, los mezclás en su justa medida y cuando sale de horno, es una deliciosa y simple torta” vs “Cerrar un balance requiere comprar buena harina (fijate que no esté vencida), 3 huevos y manteca fresca. Si vas a batir a mano ponele energía, llenar un excel con facturas de un año te puede tomar tiempo. Si vas a usar una máquina de batir o un soft contable, asegurate que funcione bien y esté bien parametrizada. Con paciencia y atención al detalle, a las dos horas vas a tener una torta aromática y deliciosa para venderle a tu cliente”.

Usá personificación.

Personificar objetos inanimados es una forma efectiva de generar una metáfora. Ej. Toro Luca Cordero, CEO de Ferrari dijo: “un Ferrari es como una chica hermosa que te hace enamorar a primera vista”. Yo te diría: “una buena metáfora es como un Ferrari, si no es rojo y se nota ¿para qué gastás tanta plata?

Usá paralelos.
Podés decir “Somos a la industria automotriz lo que Tiger Woods es al golf, líderes”. O un paralelo muy ingenioso que leí hace poco: “El libro electrónico es al libro de papel, lo que la escalera al ascensor”.

Acompañá con imágenes metafóricas

Una imagen vale más que mil palabras, sobre todo al momento de comunicar conceptos invisibles. Podés acompañar tu mensaje con una imagen metafórica. Un discurso sobre prioridades puede ir acompañado con la foto de una mujer sosteniendo un bebé. O un posteo sobre peligros puede ir ilustrado por una foto de una persona haciendo salto base.

Evitá estos errores como a un ex cargoso

Existen algunos errores puntuales que debés evitar cuando escribís una metáfora:

Clichés metafóricos

Metáforas que de tanto usarlas han perdido su significado. “Más viejo que Matusalén”, “más vale pájaro en mano”, “es una jungla”, “la ventana de oportunidad se está cerrando”, “a donde hubo fuego”, “anda de capa caída”, “no vamos a pisar el palito”.

Idealmente una metáfora debe ser fresca, nueva. Cuanto más inesperada la metáfora, más poderosa es como imágen. Además un ángulo fresco te da una posibilidad de mostrar tu personalidad fácilmente.

Comparar cosas de distintos niveles

Compará cosas similares en forma y función. Procesos con procesos, objetos con objetos, personas con personas. No podés decir que elegir un cachorro para la casa es como andar en bicicleta. Lo primero es una acción, lo segundo es un proceso o varias acciones. Sí podrías decir que es como elegir una bicicleta. No te compliques, mantenelo simple.

 

Mezclara dos metáforas en una frase.

Las metáforas deben ser simples. Sobre todo cuando explicas algo complejo. Tenés que poderle explicar eso a tu sobrino de 12 años o a tu abuela. “Elegir un anillo de compromiso es casi tan importante como elegir la novia. No importa si el material brilla o no, importa si es oro.” *What?*

Dejar sin explicar una metáfora no muy clara

Algunas metáforas son claras y evidentes pero otras necesitan una explicación.  “Estos despidos son una anorexia para la empresa” vs. “Estos despidos son una anorexia para la empresa, podés adelgazar pero no estás más sano”.

 

Rociá con polvillo de hadas todo lo que escribas

Las metáforas, grandes o pequeñas, obvias o sutiles, creativas o conocidas, grandes historias o una sola palabra, le agregan magia a tu texto. Le dan vida, lo hacen poderoso y atractivo. Lo hacen memorable. Y muestran tu personalidad.

Rociá con metáforas todo lo que escribas. Al principio tal vez necesites planearlo, pero con el tiempo te va a salir naturalmente.  

Es como cuando entrás en un Starbucks y en el mostrador hay una chico nuevo. Te atiende con una sonrisa y hasta te hace un chiste sobre tu cara de dormida. Te indica que tengas cuidado con la temperatura del café y a dónde está el mostrador con el azúcar. Y vos sentís que le importás. Salís contenta y planeas mañana comprar tu café en este lugar y no en el del frente.

Eso le tiene que pasar a tus lectores con vos. Te buscan porque necesitan leer lo que escribiste, pero cuando vean que a vos te importa que entiendan y que se diviertan al leerte, se van a ir con ganas de volver a verte.

 

>