Tu oferta es buena…

Tu producto sólido. De primera calidad y a un precio sensato. Lo vale y hasta te parece que deberías cobrar más… pero… ¿por qué parece que a tu audiencia no lo tienta?

¿Tendrás que bajar más aún el precio?

No. Nada de eso. Lo que tu audiencia necesita es un pequeño empujoncito para llevarlos a aprovechar tu producto…

¿Cómo?

Usando un impulso tan humano como la curiosidad… (esta es el primo hermano)....

El miedo a perderse de algo.

¿Qué es el miedo a perderse de algo?

Usualmente conocido por FOMO por su origen inglés Fear of Missing Out,-- supongo que nosotros podríamos decirle MAPA-- es un disparador a la acción muy utilizado en marketing y publicidad.

Usualmente va combinado con la escasez. Son casi dos caras de una misma moneda.

Se basa en una tendencia muy humana: Odiamos perdernos de algo.

No saber el último chisme. La noticia del momento. No haber visto el video viral del que todos hablan.

Hay investigaciones que demuestran que el sentimiento de haberse perdido de algo duele el doble que el placer de haberlo ganado. O sea, odiamos perder más de lo que amamos ganar.

¿Cómo se utiliza el FOMO y la escasez para vender más?

Mostrando que un producto es limitado, es escaso, por miedo a perdernos de algo, la demanda sube.

“Sólo por hoy. Mañana el precio sube.”

“Sólo 2 cuartos libres”.

“Otras 3 personas están viendo esta habitación en este momento”.

“Últimas horas para ahorrar el 20%”.

Ninguno de nosotros queremos perder ninguna oportunidad. Entonces todo lo que tenga “ahorro”, “descuento”, “oferta” está tocando una cuerda en nuestro miedo a perdernos de algo.

En marketing, buscamos que la audiencia piense en lo que va a perder si no acciona inmediatamente y así aproveche el  producto o servicio. Compre. Descargue. Vaya.

Junto con la curiosidad, el Miedo a Perderse de Algo, es lo que impulsa a los lectores a abrir un email, a leer una nota, a detenerse en una publicación de red social.

Es un sentimiento real. Es hasta lo que nos lleva a estar tanto tiempo en las redes sociales. No queremos perdernos la vida de la gente que conocemos.

Con el primer pis del día, abrimos el Instagram. No queremos perdernos de lo que pasó durante la noche. Y así empezamos el día. Y sino lo hacemos así, usualmente es porque nos forzamos a “NO empezar el día en las redes sociales”.

Nos condicionamos durante el día a chequear seguido, por las dudas nos perdemos de algo.

¿Cómo podemos usar nosotros FOMO para promocionar nuestro producto?

En tu título debes transmitir el sentido de la urgencia. Capitaliza el miedo de tu lector a perderse de algo para empujarlo a la compra.

Y ojo, debes ser honesto. Si ofreces una oferta por un determinado tiempo, luego el precio debe subir. Sino nadie va a confiar en tu próxima oferta.

Muestra qué pasa si tu lector se pierde de lo que ofreces.

Crea ese sentimiento de poder perderse de algo y de escasez con tu audiencia. Investiga qué puede perder tu audiencia si no obedece tu llamado a la acción, y díselos de frente y al principio.

Si no actúan rápido van a perder algo que vale la pena aprovechar. Una oferta, un evento. Un producto, un curso. Y no van a poder volver a tener esta chance.

Tus lectores deben saber que tienen una ventana de tiempo limitada antes que su oportunidad desaparece.

Entonces:

¿Quieres que se anoten en tu próximo curso?

“Aprovecha 50% de descuento por anotarte en la primer semana. Luego el precio sube a su total”.

¿Quieres aumentar tus ventas de los nuevos productos?

“No te pierdas la nueva temporada. Ahora sí tenemos todos los talles”

¿Liquidar stock?

“Tenemos todo al precio de costo. Apúrate antes que terminemos de liquidar todo.”

¿Tienes un evento que estás organizando?

“Sólo hay 30 lugares. Inscríbete antes que agotemos el cupo”.

¿Deseas formar nuevo grupo de interés?  

“No te pierdas la oportunidad de intercambiar ideas con gente como tú.”

No dejes de hacerlo en tu próximo mensaje

Esta técnica que venta puede ser usada para bien o para mal.

En tí está el que tu oferta sea honesta, de valor y que tus clientes aprovechen algo que les sirve. Te conozcan, y satisfechos vuelvan a comprarte la próxima vez que les ofrezcas algo.

Es simplemente un empujoncito para no tenerlos años y años mirando tu oferta y diciendo… cuando tenga tiempo… cuando tenga ganas… cuando pase por ahí…

hola,

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