Luisa mira todos los noticieros que puede para intentar entender esto de la cuarentena. De los contagios. De que hay que estar encerrados como único antídoto. Mientras intenta seguir trabajando a la vez que entretiene como puede a sus hijos pequeños, ahora en casa todo el día. Que pintemos, que hagamos torta, que hagamos videollamadas a todos.

A la noche, para distraer su mente de algo tan inexplicable, se pone a leer los newsletters que más le gustan. Uff… que suerte, me llegó el mail de mi blogger favorito… a ver con qué cosa nueva me sale… 

Y en ese momento, justo en ese momento, se siente más sola e inentendida que nunca. No llega ni al segundo párrafo que manda a la basura el email… va al segundo...peor, pero esta vez aprovecha y se desuscribe. 

El mundo cambió, y sentirse solo y que nadie te entienda es agregar leña al fuego… 

¿Qué pasó? 

Para vender como solopreneur la empatía es casi el único atributo indispensable de marketing. Todo lo otro se corrige. La falta de empatía no. 

Ok...ok… ya sé que la pandemia nos agarró a todos sin saber mucho cómo movernos. Y cada solopreneur online hizo lo que pudo o le pareció correcto. Pero sin ánimos de sobre criticar en un contexto de por sí confuso y difícil, no puedo dejar de evaluar lo que hicieron algunos bloggers para aprender de mi experiencia como cliente. 

Por eso aquí están algunos ejemplos de cómo se movieron mis ídolos en este tiempo:

El descarado

Neville directamente me cayó mal. Ojo, él sí mostró que estamos en pandemia con el tapa bocas y que estamos como con los cuerpos demasiado tiempo laxos sobre sillas o sillones, pero esta oferta desesperada del 55% me hace pensar que el producto no lo vale. Que él está desesperado por ganar dinero porque se acaba el mundo y sin más remata su producto. Y no quiero pensar en el que sí lo compró a precio total unos días antes --yo nunca le compré nada-- y que de repente porque el mundo y hay ataque de pánico, regalan por ahí lo que él pagó a precio completo. En este mail Neville ni siquiera se toma el tiempo del preámbulo, de inventar alguna excusa para tremendo descuento. Gracias a mi gran corazón y a mi amor inflamado hacia mi gran audiencia, voy a hacer el gran esfuerzo de casi regalar este curso así todos salen adelante y hago mi contribución al mundo. No sé, algo que no sea el simple y haragán "Te aviso que..." ("Just letting you know..."). 

Y unos días después…. oooootro mail más de Neville. Como diría Alejandro Sanz  "te lo agradezco niño pero no". Y este peor que el anterior. ¡50% de descuento! Un 5% más barato que hace unos días. Y demasiado directo. Y no perdés el tiempo ni para decirme que todo esto pasa y cuando el momento llegue voy a estar mejor preparada. O que estoy bonita hoy a pesar de no sacarme el pijama y no bañarme hace unos cuatro días --*no tiene sentido, otra pérdida de tiempo*. Lo que sea, estoy abierta a todo menos al No tengo tiempo para tí, aquí está mi oferta y agradéceme. 

La que encima pone el relojito 

Joanna de Copyhackers fue peor. Directamente una cuenta regresiva diciéndome que o me apuro o me pierdo de lo mejor del año. 

En días normales esta estrategia funciona. Si leo la oferta en el colectivo o tren de vuelta a mi casa, medio cansada y con ganas de cambiar mi vida, seguro me planteo aprovechar la oportunidad. Y ese relojito me empujaría indudablemente. Rápido, es ya o nunca. 

Pero en esta circunstancia me encontró corriendo detrás de las noticias, viendo en qué momento exacto se acaba el mundo y preparándome para eso. O sea, con la cabeza en otro lado. Y realmente el relojito con el conteo regresivo me cayó mal. Me desuscribí con este mail. No sólo por su falta de conexión con la realidad, sino porque ví claramente que perdía mi tiempo prestándole atención a alguien con tan poca empatía conmigo. Y ella se supone que enseña Copywriting y a escribir para los clientes.  Es realmente tirar mi tiempo a la basura seguir recibiendo sus emails. 

El que me enganchó otra vez (pero no por mucho tiempo)

Donald Miller muy inteligentemente ofreció un webinar ***gratis*** sobre un tema oportuno: cómo manejar las finanzas en épocas de crisis. Y aunque dio buena información, que termine el seminario vendiendo, también me cayó mal. 

Y ojo, siempre se terminan estos seminarios vendiendo algo. Y la  información que dio fue buena. Era todo lo esperable y bien ejecutado. Pero estoy tan sensible en estas épocas inciertas que el hecho que me venda justo en este momento, me cayó mal. 

Pudo haber esperado otro mail para ofrecer su curso. "Gracias por haber participado ayer en el seminario de manejo de crisis financiera. Te voy a invitar a próximos seminarios similares... y a propósito, si te interesan más de mis contenidos, aquí tienes el link a mi curso sobre X donde aprenderás YZW. Gracias por tu tiempo"

Luego en los mails de seguimiento, insiste vendiendo con las técnicas agresivas conocidas que se utilizan.  Te apura. Te vuelve a mandar otro apurándote aún más. Te lo pierdes. Esta es tu última oportunidad. Casi casi si no entras se te complica todo. Y seguro que te pescas el bicho… cuando uno anda en las malas. 

*Claaaaro Don... y yo tan al pedo aquí, mirando todas las noticias del mundo y tomándome tres horas para desinfectar todo lo que traigo del super. Esperá sentado a que te ponga la tarjeta en tus garras… ya me caíste mal*. 

La que aprovecha la circunstancia pero le falla el link

Acá está Ash Ambirge. Siempre me pareció divertidísima, una de esas amigas con las que te gusta salir de juerga, pero no muy seguido porque es demasiado intensa. 

Me perdí su seminario sobre “cómo enfrentar los tiempos inciertos” o bla bla bla. Oportuno. Así que fui a ver la repetición. Al hacer clic, me llevó directamente a la oferta de su curso donde me enseña a vender por internet. Sólo por doscientos dólares, una ¡ganga! Y directamente dije No, gracias. No quiero insistir ni en recargar la página porque no me interesa ya el seminario.  No sé ni lo que dijiste pero no me interesa gastar dinero justo ahora. En otro momento… sólo estoy mirando Ash… gracias

La que se hizo la distraída

Henneke es mi ídola y una de mis maestras online. Durante el inicio de la pandemia empezó a vender un nuevo curso de Copywriting. Sin ni siquiera mencionar el elefante rosa en medio de la habitación --más bien del mundo. Es como si toda la pandemia mundial no merecería ni una línea. Y más allá que ella tiene un estilo de venta elegante y agradable que te deja sonriéndole y agradeciéndole aún años después, esa actitud de negación, de "ya que estamos, justo tengo un cursito para venderte" le generó una burbuja allá lejos, en otro plantea. Y yo acá, más lejos que nunca. Con otros temas y sin tiempo de leer su oferta. 

Ojo, tal vez a una persona tranquila, encerrada en su casa y con tiempo extra, le resultó interesantísimo y aprovechó. O tal vez a otros les parece mucho mejor que ni toquen el tema así se olvidan un rato. Lo que me pasó a mí fue lo contrario. Estamos la humanidad unida en un mismo problema, una línea para incluir eso que nos conecta estaría bueno. 

La que sí me cayó bien (ojo, tal vez soy yo, no los bloggers que nombré antes)

empatía

Tara Barch: la que sí me gustó cómo se manejó. En su mail habla de frente sobre lo que me pasa a mí y a básicamente todo el planeta. La crisis me tiene muerta de miedo. Y me dice qué necesito. Fortaleza interior. Y me da un curso gratis: Cómo manejar la ansiedad --justo lo que necesito ahora. Y listo, no me pide nada a cambio. No me tironea emocionalmente para ningún lado. Me acompaña. Sólo me pidió mi mail, y ni me molesta porque como me entiende, me viene bien quedarme en contacto con alguien así. 

Y probablemente en el futuro, cuando todo esto pase y el mundo se parezca un poco más al siglo XXI que se nos quedó enredado en el último poste del 2019, me voy a sentir agradecida a Tara. Voy a estar abierta a prestarle atención. Y voy a estar predispuesta a darle el sí a ella por sobre a todos los otros que me ofrezcan algo similar. 

Aquí está el amoroso mail que me mandó Tara, traducido: 

Queridos amigos, 

todos estamos atravesados por el miedo en nuestra vida diaria. Y con la crisis mundial actual, es más importante que nunca el cultivar recursos internos de seguridad, fortaleza y conexión. Con estos recursos, podemos estar presentes cuando el miedo surja y enfrentar la situación con coraje, inteligencia y cuidado….

Por los siguientes días, ofrezco acceso GRATUITO a mi curso: Mindfulness para la Ansiedad….

Gracias Tara. 

Vender no debe ser antipático ni forzado

El solopreneur se debe encargar del sucio trabajo de “venderse”. Si no lo hace, no funciona su negocio y debe abrir una ferretería --lo cual no requiere meditar ni tomarse un smoothie verde con aceite de coco para optimizar la energía, o sea que ... aburriiiido--. Pero hay que saber cuándo vender y cuándo regalar. 

Vender puede parecer antipático, pero no debe ser así. Hay empresas que utilizan estrategias agresivas. Técnicas que usan la psicología del ser humano en su contra. Venden basura y se c*g*n en sus clientes. ¡Hola tarjetas de crédito! ¡Hola ¨beneficios¨ de operadores de telefonía y televisión! Suban al escenario que justo los estaba nombrando.  Ese no es el mejor camino. Tirar estiércol en forma de marketing y esperar a que se pegue un porcentaje suficiente, sólo lo pueden hacer esas grandes empresas con grandes bolsillos y nada de moral para la venta.  Definitivamente un solopreneur no debe optar por ese camino. No es una estrategia a largo plazo. No contamos con esos recursos financieros. Y tenemos el pequeño problema de tener corazón. 

Lo que un emprendedor o solopreneur sí puede hacer es vender con empatía. Entendiendo al otro. Poniéndonos en sus zapatos en cada oportunidad. Y adaptándonos. Eso es lo que hacen los amigos. Y un solopreneur es un amigo para sus clientes. No es una empresa sin corazón. 

Y a pesar de que esta crisis nos ha agarrado a todos mareados y sin saber qué calle hay que tomar, justamente en esos momentos es cuando más debemos tener presentes cómo piensa y siente nuestro cliente. Y acompañarlo de manera delicada y amorosa. 

Como a un amigo. 

Luego, cuando todo se calme, podemos volver a darles empujoncitos amorosos para que nos compren. 

Este es un tiempo para dar, para aportar, para sostenernos entre todos. 

Y hacernos más amigos. 

hola,

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