Cómo lograr que tu lector te diga ¡Sí!, tu comprador te diga ¡Compro!

¿Por qué no me comentan el post?

Se pregunta Juana, mirando su esfuerzo de toda la mañana sin frutos. Ella se esfuerza por encontrar imagenes bonitas, poner un mensaje ingenioso y pedir claramente que comenten.

Pero nada…. ni un comentario.

¿Será que mi público no está en Facebook? ¿Será que no están mostrando mis publicaciones? … ¡Pero si las estoy pagando!

A todos nos ha pasado. Emails sin respuestas. Páginas en las que posibles clientes entran y salen sin suscribirse. Encuestas en Instanstories que sólo te las contesta tu mamá --que está pegada al celular todo el día.

Pero no todo está perdido. Existen dos técnicas muy positivas, que como son muy parecidas, te las muestro juntas abajo....

¿Empezamos?  

Primera técnica: Buscar el “Yo también”

¡A mí me pasa lo mismo!

¿No se siente bien cada vez que charlando con alguien que recién conoces te dice eso?  

En una fiesta del trabajo de tu marido, o el cumpleaños de esa amiga que tiene miles de grupos de amigos que tú no conoces y te sientas con alguien nuevo al lado todos los año.

Y empiezas a encontrar cosas en común con ese extraño. Vivieron en el mismo barrio de chicos, pero en calles distintas. Fueron al mismo instituto de inglés pero en años distintos. Los dos tienen algo que ver con Costa Rica. Él fue de mochilero a los 18 y tú tienes una amiga allí que no ves hace 18 años. ¿No es asombroso tanta coincidencia?

Y luego empiezan con los detalles.

Odio el bus que va los fines de semana a la costanera. ¡Pienso igual!

Soy fanática de Montaner aunque no se lo digo a mis amigos porque tengo imagen de rockera. ¡A mí me pasa lo mismo!

Me encanta despertarme y ver la ciudad amanecer. ¡Yo también! … bueno, yo me estoy acostando al amanecer… pero me encanta….

¿Por qué?

Nos sentimos atraídos a gente que de alguna forma comparte las mismas experiencias con nosotros. Puntos de vista similares. Gustos que se inclinan hacia los mismos sabores.

Nos reflejamos en el otro, escuchamos nuestra propia voz en la voz del otro. Es la familiaridad de lo conocido que nos genera una sensación de bienestar y confianza.

Somos una raza extraña.

Pero si a esos comportamientos extraños los  podemos usar para enganchar a los clientes, ¿ porque dejarlos pasar?

¿ Cómo?

Así...

¿Cómo se usa el truco “Yo también”?

Habla de cosas que le suceden a tu cliente, pero diciéndolas sobre  tí.

Puedes  compartir cosas personales, de tu vida diaria, de tu rutina. Esas cosas tan insignificantes que nunca hablarías de ellas, menos aún escribir sobre ellas.

Algunas veces hablar de uno es hablar del lector.

Por ejemplo: Imagina un aviso para comida congelada que apunta a madres ocupadas...

“Amo a mis hijos y quiero que coman bien, pero algunas noches estoy tan cansada que no tengo la mínima energía para cocinar… y darles de cenar hotdog con papas de cumpleaños y coca no es tan malo como parece por las mañanas...

¿Pero sabes qué solución encontré para esas noches? Que son bastante seguidas…

Comida congelada “Naturfood”. Con planes nutricionales actualizados, sin conservantes agregados y con una variedad para no repetir plato en un mes…

Y tú, ¿ya estás planeando qué vas a hacer con el tiempo libre?”

En este texto tienes a tu futuro cliente diciendo ¡Yo también! ¡A mí también me pasa lo mismo! cada vez que se ve reflejada en un comentario. No le escribe a la madre que tiene cocinera y estuvo en el spa por la mañana y tomando té con macarrones por las tardes. Le escribe a la madre ocupada, y la hace identificarse en cada línea.

¿Cómo puedes aplicar tú esta técnica?

Piensa en los problemas que tiene tu cliente, en sus deseos y sueños. Y descríbelos. Camina en sus zapatos. Mira sus debilidades con compasión, y plantéales la solución sin juzgar y de forma positiva.

Imagina que está leyendo tu texto y dice …

¡A mí también me gusta Tom Cruise aunque esté viejo! Y le doy sin dudarlo y cuidándole la cadera...

¡A mí me pasa lo mismo, odio a esas que van a la reunión de padres y se la pasan franeleando con el marido!  

¡Pienso igual sobre la castración de los perros callejeros y de los hdp que me dejaron en mi pasado!

Vas a encontrar más puntos en común cuanto más te reflejes en tu cliente.

Segunda técnica: Armoniza con tu cliente

Logra que tus lectores a medida que lean tu texto, digan “Sí”... “Sí”... “Sí…” en sus cabezas.

Habla de las verdades en las que ellos creen.

Si consigues que tus lectores coincidan contigo en todo tu texto, estás armonizando con ellos. Resuenas en ellos.

Consigue que el lector diga sí y armonice con tus afirmaciones precisas y verdaderas, mientras leen tu texto-- Joe Sugarman.

Entra en sus mentes.

Consigue que crean en tí.

Hazlos que concuerden contigo.

¿Cómo?

Encuentra bases en común, diles lo que ya se están diciendo ellos en su cabeza. De tal forma que cuando lean tu texto, están diciendo “síes” en sus cabezas.

Este es un ejemplo de una página de ventas de el curso The Copy Cure, usando esta técnica:

(https://thecopycure.com/join-us/)  

ALGUNA VEZ TE DIJISTE A TI MISMO….

“Me gustaría obtener la atención de más gente. Estoy CANSADA de trabajar tan duro sin poder conseguir nada. ”

“Sé que mi _______ (producto, servicio, proyecto, idea, causa) es realmente muy buena. Si sólo pudiera conseguir que más gente dijera SÍ, podría cambiar tantas vidas.”

“Tal vez no estoy hecha para esto. No importa lo que haga, no logro obtener que más gente abra mis mails,  comente en mis posteos o compre mis productos o servicios”

No estás sola.

Y  yo digo sí, sí, sí… Marie. Marie Forleo es la persona detrás de este curso, la que lee mi mente y toca mi alma. Ninguno de mis amigos sabe de estas cosas, pero ella sí. Y seguramente sabe la solución tan claramente como sabe el problema.

Logra que tus lectores se sientan entendidos. Llevalos a decir sí en cada punto que toques, y estarán deseosos de seguir diciendo que sí cuando le ofrezcas comprar tu producto.

Lee la mente de tus clientes y dí lo que ellos dirían…

Escribe sobre cosas que tienen en común.

Escribe las verdades con las que coincide.

A mí también..

Sí … sí…. sí…..

Pienso lo mismo….

Sí… sí…. sí…

¡Yo también!

Y deja que lentamente caiga en un resbaladero de sentimientos positivos hacia ti… hasta darte finalmente el sí.

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