Escribe.

Cierra los ojos y baila escribe como si nadie te pudiera ver.

Deja salir libres las palabras.

Ábrelos y anota. Publica, envía, guarda.

Escribimos para enviar mensajes, para publicar, para llegar a acuerdos… para vender, para convencer, para tener seguidores…

La vida gira en torno a palabras escritas. Y en este blog vuelco lo que voy aprendiendo para escribir mejor…

Marisa

¿Qué hay para mí en este texto “auténtico y humano”?


La primer pregunta que se hacen lectores, clientes y prospectos, es “¿Qué hay para mí en todo esto?”

¿Qué gano si leo?

¿Qué beneficio obtengo si soy cliente?

¿Qué utilidad encuentro si compro, si sigo, si hago clic?

¿Ahorro tiempo? ¿Dinero? ¿Luzco mejor? ¿Hay un descuento? ¿ Me voy a divertir un rato? ¿Me mantengo al día de la cultura pop así puedo comentar el #trendtopic cuando me junto con mis amigas y no parezco que acabo de salir de adentro del frasco de pickles?

Beneficio vs. Comunicación Auténtica

El problema surge cuando uno quiere seguir la tendencia de “escribir de forma más humana y auténtica”.

¿Cómo y qué escribo para sonar más auténtica, como alguien normal y que el público se pueda identificar conmigo? –se pregunta la escritora asediada por la oleada de autenticidad en el medio.

Una forma es hablar de uno mismo un poco. Poner pinceladas de tu propia vida, algo que charlaste con tu marido, algo que te dijo un hijo o que le pasó a una amiga. Agregar nombres, detalles de la vida normal y desde ahí, construir el mensaje de venta (o lo que sea que quieras decir).

Ahora, todo tiene su límite y es el interés de tu público. Y ese límite lo marca la pregunta que se hace tu lector o cliente:

¿Qué hay para mí en todo esto?

Entonces sugiero no lanzarte a hablar de tu vida en algo que no tenga nada que ver con el interés de tu cliente o lector. Sino hacerlo sobre el cliente o lector y empatizar en esa actividad.

Por ejemplo, me llegó un mail de Tiendamia, y es así:

El corazón está en un buen lugar, hablar de una misma está bien. Pero falla en mezclar un poco de “¿Qué hay para mí en todo esto?”.

Realmente las pasiones de la Digital Manager no me importan porque no es amiga mía. Pero si mezcla algo para mí, tal vez me interesaría leer un poco más y desde ahí construir una comunicación más humana y auténtica.

Algo como:

¿Sos maratonista de hobbies o preferís correr los 100 metros llanos?

Yo me inclino por los 100 metros a lo Usain Bolt, y le pongo todo lo que tengo para dar mientras me dura esa actividad. Así terminé con mi departamento ahogado en más de 60 plantas tras mi hobbie relámpago de “plantas de interior”, o buceando todos los fines de semana sin asistir ni a un cumpleaños de mis amigos por un año, y hasta teniendo un blog de maquillaje que actualizaba a diario como si fuera Bobbie Brown y de mis actualizaciones dependiera la industria química en su totalidad.

Ojo, no confundamos los 100 metros con inconstancia. También me pasó de empezar mil cosas y nunca llegar a nada. Abandonar a las semanas. Danza española, Yoga Ashtanga, Alemán para principiantes, Ukelele…. y la lista sigue si cuento la época del colegio. ¿Vos sos igual? ¿O sos de la que estudió danza y piano toda la vida y aunque no ejerzas sos maestra en las dos actividades y tenés el diploma colgado en el living de la casa de tu mamá?

Algo así, invita a un diálogo de a dos y eso en sí es un beneficio para el lector. Hay algo para él o ella: preguntas que lo hagan pensar, un sentimiento de que es alguien importante para la empresa y queremos saber lo que tiene que decir. Más el beneficio de participar en una conversación divertida, y no solo que le tiren un monólogo a lo participante en el concurso Mis Universo: “me gusta hacer trekking, tocar la guitarra y juntarme con amigos” –¡tampoco nos importa participante!

Se puede subir el tono y ofrecer, junto con el toque humano y auténtico, descuentos **la palabra mágica** en artículos de hobbies –al fin y al cabo el mail lo envía Tiendamía que vende productos por internet.

La Autenticidad debe ir Sazonada con Beneficios

Para que te presten atención debe haber un beneficio. La promesa de una lectura divertida, una reflexión interesante de algo que pasa en la vida real y de a pie, algo que aprender, un dato clave, ahorro en tiempo o dinero. Algún beneficio.

Y desde ahí sí construir un texto auténtico, en el que la escritora muestre quién es y cómo es su vida. Sobre todo una escritora anónima, de las que no somos estrellas de Hollywood o It Girls.

¿Te conté de mi perro?.. ok, ok… no te interesa 😉

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