No quiero dar la lata con esto…

y aunque parezca un consejo más viejo que la injusticia, evita los clichés como si fuera el mismo demonio.  

Pero, ¿qué son los clichés en redacción?

Los clichés son palabras que se han usado tanto juntas, que han perdido su significado. 

Cuando nacieron seguramente parecían originales, causaron sorpresa y expresaron vívidamente un idea. Pero de tanto repetirlas -- y algunas veces ni es necesario que pase tanto tiempo de uso-- se quedan sin ese significado especial.

¿Porqué los Clichés matan la comunicación? 

Porque son vacíos de contenido. Y pierden la efectividad mínima de esas palabras. 

El ser humano aprende rápido, y cuando ya espera la siguiente palabra que viene --porque la escuchó mucho-- ni siquiera le presta atención. 

Lo esperado lo pasamos por alto. 

Es como cuando sabemos en dónde están los banners de publicidad de nuestro webmail o de páginas que siempre usamos, entonces no los miramos. Sabemos que están ahí y nuestros ojos los saltean o no los registran. 

Lo mismo pasa con los clichés. Una amiga te está por decir “esa tiene más años…” y tu cerebro rellena en anticipado “que la injusticia”. Y aunque al primero que se le haya ocurrido eso, seguro que todos le festejaron de risotadas porque la injusticia es vieja vieja (y Pepe es un ocurrente bárbaro), ahora ya ni siquiera significa que esa mujer de la que habla tu amiga sea tan vieja. 

Pasa con los tableros de visión. O las pizarras de corchos que ponemos en nuestra home office. Y ahí colocamos información clave, lista de actividades diarias, frases inspiradoras.  Y apenas llegan al corcho, nos olvidamos de todo eso. Está tan a la vista permanentemente toda es información, que ya no lo vemos.  

Acuérdate cuando tenías 15 años y ponías el poster de Bon Jovi en tu habitación. Y aunque sabías que estaba ahí la foto, no te parabas todos los días a admirar lo increíblemente lindo que era. Si alguien hubiera quitado el poster --para hacerte una desagradable broma, porque con Jon Frank no se jode-- ni te hubieras dado cuenta. 

Y seguro que si me casaba con Bon Jovi, hoy es el dia que no le doy ni pelota y pienso que mi vida es chata y aburrida, con el viejo este de siempre al lado.  

¿Cómo evitar caer en clichés? 

Intenta utilizar palabras que usualmente no van juntas. 

En vez de decir “nivel internacional”, puedes decir “estándar profesional”. En vez de “Hola querido lector”, puedes decir “Amigo mío”. En vez de “seguridad garantizada”, puedes decir “tu seguridad es nuestra obsesión, y la garantizamos por escrito”.

Intenta sorprender a tu lector.

-Utiliza palabras de moda, y hasta alguna pequeña mala palabrita si va con tu estilo. 

-Utiliza comparaciones inesperadas. Metáforas, símiles o analogías que saques de otra actividad distinta a la tuya. 

-Cuenta una nueva historia. Siempre las historias pueden ser originales, sin que te adivinen a donde vas. 

Evita que tu lector de adivine la palabra siguiente, que espere el cliché. Mantenlo enganchado sorpendiéndolo con cadenas de palabras que no escuchó antes. 

Un magnífico truco para evitar los clichés

Cuando termines de escribir tu texto, utiliza el resaltador (si lo imprimes la fibra, si es un doc digital, el resaltador digital) y marca todas las veces que encuentres palabras que usualmente van juntas. 

Luego piensa en opciones. Utiliza el diccionario para pensar qué otra palabra distinta puede suplantar a la tan escuchada.  

Tal vez sea toda la expresión lo que tengas que cambiar. 

Es fácil y rápido. Y va a mejorar tu texto en calidad y en frescura. 

Inténtalo y me cuentas. 

hola,

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